Ubicado sobre la Cincuentenario y nunca se me había ocurrido venir. La entrada secreta es como un sitio clandestino o como entrar a la baticueva. Ya adentro, el local es amplio y acogedor. La atención es muy buena, 20/10 y muy pendiente. El menú no es tan amplio pero sí tiene platos interesantes. La taco salad o el chicken sandwich, ufff! Volver es un compromiso personal. Full recomendado.
