Fui al restaurante Romero con un grupo de amigos para celebrar mi cumpleaños (más de 15 personas) y lamentablemente la experiencia fue muy negativa. Los platos llegaron a destiempo, fríos e incompletos. Pedimos huevos a la cacerola, pero los sirvieron sin la cacerola; además, las porciones eran mínimas y poco acordes al precio. Por ejemplo, un plato de más de $15 incluía solo un huevo. En mi caso, mi orden debía traer un croissant, pero nunca llegó. Sin avisarme ni consultarme, lo cambiaron por un pan de papa que estaba duro, frío y de muy mala calidad. Ni siquiera me dieron la opción de escoger otro tipo de pan. En general, la atención fue deficiente y la relación calidad-precio deja mucho que desear. Una ocasión especial como un cumpleaños debería ser motivo de satisfacción y buen recuerdo, pero salimos decepcionados. No recomendaría este lugar.
