Desde el primer bocado supe que esta experiencia sería especial. Comencé con una crema de peras que me cautivó por completo: suave, balanceada y con un sabor espectacular que superó todas mis expectativas. ¡Jamás imaginé que algo tan simple pudiera ser tan memorable! Como plato fuerte, pedí un New York en el término exacto que solicité, jugoso, sabroso y perfectamente sellado. Cada corte era un deleite. Pero lo que realmente elevó la experiencia fue la atención. Sebastián no solo fue atento, sino que sus recomendaciones marcaron la diferencia. Su calidez y conocimiento del menú y la recomendación del vino según nuestros gustos, hicieron que todo fluyera de forma impecable.


