Es un lugar sencillo, pero acogedor para una cena o almuerzo en fin de semana con familia o amigos. Hay ciertas opciones en el menú difíciles de encontrar en otra parte (p.e. dátiles como entrada). La carta de vinos es interesante, con opciones como Malbec italiano y varietales de Cabernet/Sangiovese. Probamos el Carpaccio di Manzo y la pizza Prosciutto Cotto e Funghi. Ambos tenían buen sabor, pero hacía falta el factor “¡Wao!”.


