Me gustaba ir a Jimmys porque es un restaurante de tradición y por el pulpo al carbón pero la última experiencia me dejó pocas ganas de repetir. Se tardaron muchísimo atendiendo y teníamos que recordarle al mesero que nos trajese, agua, servilletas, platos, cubiertos. Si llamas a cualquier mesero no te atienden y te ignoran si no les corresponde tu mesa. Los mariscos y las berenjeras fritas siguen siendo buenos platos. La pasta a la boloñesa estuvo bastante regular.
