El restaurante es muy bonito y grande, tiene ambiente dentro, como fuera. Había una chica tocando el saxofón, lo cual elevo el ambiente en la terraza. La comida muy buena, la burrata, una albondigas y el carpaccio de salmón. De plato fuerte probé el steak a la pimienta, rico y en buen punto. De poste un tiramisú. No hay quejas de la comida. 10/10. El tema fue el servicio, la host nos ubico y de ahíifue esperar, tuvimos que llamar los 3 tiempos para que nos sirvieran, no rellenaban vasos, no te ofrecían más, la verdad que una lástima. Eramos 5 personas que fácilmente pudimos consumir más, pero sólo que nos metiéramos nosotros mismos a atendernos. Hice la observación desde el principio, pero nada mejoro.
