Visite el restaurante con motivo de un compartir del trabajo, el lugar desde afuera te traslada y al entrar te cautiva su decoración, es como estar en Italia. Nos atendió Eduard el cual felicitó por tu buen servicio al cliente, todas sus recomendaciones fueron acertadas. En mi caso pedí el pulpo y estuvo bastante bueno pero la verdad no fue nada del otro mundo; lo que sí disfruté fueron las entradas, el carpaccio de entraña está fabuloso y la berenjena gratinada, una exquisitez. Sin duda recomendaría el lugar y volvería.




