El lugar es muy acogedor, procurar ir cubierto ya que las chitras y mosquitos molestan cuando empieza a anochecer, el servicio es bueno, las porciones son de niños y los precios de adultos, rellenan los platos de salsas y poco producto, patacones rellenos, se podía sentir que era ketchup con mayonesa y dos piecitas de pulpo. Pulpo a la caribeña nos sorprendió lo diminuto del plato y su precio tan elevado.
