Un restaurante un tanto diferente, fuera de lo común, en comparacíón con otros de su clase; pero en el sentido positivo, de hecho, mejor!!! Dispone de dos ambientes, un salón con aire acondicionado y una terraza techada al aire libre, ambos con mucho espacio. La decoración del salón impacta con un Gran Blanco... La atención es muy buena, servicial, pendiente y sobre todo, rápida, casi instantánea. Los tragos y cocktails estuvieron a otro nivel; hasta la sangría estuvo mejor que cualquier otro lugar que la ofrezca. La comida estuvo pasadísima. El Lousiana Bowl es el mejor plato de mariscos mixtos que haya probado con una salsa que tuvimos que terminarnos con una orden extra de patacones. Lo único es que me gustaría ver otras opciones de platos con langosta y hasta unos chicharrones. Full, full recomendado!!!



