Pasé por Athanasiou y probé el cheesecake de fresas y un capuccino, y salí más que satisfecho. El cheesecake es una locura: cremoso y con un sabor equilibrado. El capuccino también estaba en su punto perfecto: con un sabor intenso pero suave, y la espuma en su justa medida. Un lugar ideal para una pausa dulce o un café bien hecho. ¡Totalmente recomendado!

