Si estás en Panamá y eres amante de la pizza auténtica, Pizza Verace es una parada obligatoria. Pedimos la Speck e Stracciatella, y fue, sin exagerar, una experiencia celestial. Cada bocado tenía el equilibrio justo entre salado, ahumado y cremoso, con una base ligera pero con carácter. Para cerrar con broche de oro, probamos el famoso postre Joya de Verace, coronado con un topping de pistacho que lleva la experiencia a otro nivel. Además, la atención al cliente es lo máximo. El equipo, en su mayoría venezolano, se destaca por su calidez, amabilidad y profesionalismo, lo que hace que la experiencia sea aún más especial. Te hacen sentir como en casa desde el primer momento.


