Estube hoy con mi esposa, un clasico restaurante Chino, me llamó la atención que casi todos los clientes en aquel momento eran Chinos, pedimos un arroz frito con camarones, bastante ordinario, uno siu may que quedaron bastante anonimos y un chow mein con camarones que supo a pura gloria, el mejor que haya comido nunca. Regresarè solamente por esto. El personal muy amable y atento

