Fuimos a probar el brunch dominical para desayuno. Aunque no hicimos reserva, al recibirnos (antes de 10AM) nos informaron que solo había disponibilidad en la terraza, con la advertencia de que debíamos desocupar la mesa al mediodía, y nos ubicaron inicialmente en una mesa en pleno sol a pesar de haber mesas vacías bajo la sombra. Obviamente solicitamos nos reubicaran. La variedad para el desayuno es limitada aunque todos los platos estaban muy buenos. La atención, fuera del recibimiento, fue buena aunque hubo algo de demora para tomar el pedido. El ambiente en la terraza se ve bien para un atardecer, no lo recomendaría para un desayuno o almuerzo. Adentro se ve acogedor. Al salir nos percatamos la gran cantidad de mesas vacías que no nos ofrecieron por llegar sin reserva, lo cual deja un sinsabor en toda la experiencia.


