Fui a finales de marzo: la atención y comida: espectacular. Regresé 12 de abril: la calidad de atención bajó: los meseros despistados, les repetí tres veces un pedido a la mesa, ya empezaron a no tener platos del menú disponibles, el tamaño del tiramisú lo redujeron, el sabor de toda la comida había decaído y hasta terminamos con problemas gastrointestinales. No sé que tanto influya la presencia de los dueños en marzo vs su ausencia ayer pero el personal mucho más relajado y despistado. Que lástima que la calidad haya bajado en tan poco tiempo.
