Este solía ser un buen restaurante mexicano, pero ha decaído muchísimo. Las porciones ahora son más pequeñas, la calidad de la comida ha bajado, y el aire acondicionado estaba apagado a pesar de que había comensales, haciendo la visita bastante incómoda. Para colmo, los chicharrones estaban llenos de grasa, los vasos olían a guardado, y el salón tenía un olor desagradable a trapo sucio. Como si eso no fuera suficiente, los precios en la cuenta no coincidían con los del menú. Antes era un lugar con buena relación calidad-precio, pero ahora es simplemente una decepción. No lo recomiendo en absoluto.
