Este restaurante solía ser muy bueno en ambiente, comida y servicio. Fui recientemente y noté que las sillas y mesas se encontraban sucias. El personal seguia siendo muy amables pero bastante despistado. El muchacho del bar fue quien nos atendio, a la vez era el que limpiaba y preparaba las bebidas. El resto estaban conversando en la terraza. Las porciones siguen siendo buenas en especial los nachos, pero la calidad ha bajado mucho. Que lástima que esté en decaido tanto en tan lapso de meses.
