Visitamos el local un viernes en la noche que al parecer había karaoke, bastante ruidoso el dj que hablaba como en emisora de chacales. Pedimos de entrada unos Mozarrella sticks que estaban buenos y venían acompañados con una salsa oriental pero que venía en un vasito desechable lo daba la impresión de algo barato. De plato principal pedí un bowl mejicano que estuvo bueno y mi esposa 1/4 de pollo que fue diminuto y de sabor corriente, vino acompañado de cuatro patacones enormes y bien sabrosos y 2 salsitas en los vasitos desechables. Esa noche había 2x1 en sangrías que estuvieron bien. La atención sí fue amable y rápida punto a favor, pero los detalles de los vasitos y el mini pollo rebajaron la calificación.

