Comida
Servicio
Ambiente

Siempre me ha ido bien en este restaurante. Tenía tiempo sin retornar. Estacionamiento amplio con Valet Parking. El ambiente tranquilo y con las costillas de un buque en su techo, te hacen sentir en medio del mar. La música por el excelente pianista Tovar te acompaña toda la noche suave y amenamente, con melodías contemporáneas y del recuerdo. Todo esto sin estruendo, te hace una coquetona compañía durante la cena. La especialidad de la casa, los mariscos, es estupenda. Pedí una variación de corvina (fresca) en salsa verde, deliciosa. El bacalao fabuloso, los langostinos en salsa de maracuya insuperables. Por ser Semana Santa en este momento, pensé en mariscos congelados y viejos, con sabor a corcho, no fue así. Estuvieron frescos y apetitosos. Los vinos, que en general es donde nos oprimen a nosotros los pobres comensales, los restaurantes inescrupulosos, en este lugar no fue así. Los encuentras desde B/. 17.00 hasta donde alcanza tu bolsillo. Cada cual escoge. Ojalá los dueños de restaurantes aprendan esta lección. Todos quieren ganar y compensar sus inversiones en este aspecto del negocio. No se han dado cuenta que el éxito consiste en una buena comida, con precios justos, Incluyendo los vinos. El trato es excelente y le agradezco al delfín de la noche (Delfín Aguilar) su fina atención. Volveré sin lugar a dudas.

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