Excelente experiencia en el Día de las Madres. A pesar de estar lleno el restaurante, la atención a nuestra mesa (solo éramos 5) fue perfecta. Habían mesas de hasta 20 personas y temí que nos olvidaran. Para nada, Siempre atentos, incluso para rellenar las copas de vino y el agua. La comida muy buena como de costumbre. Llenamos la mesa de mezedes y entradas, todas acabadas rápidamente. Sobresalieron la melitzanosalata y las tyrocroquettes. De plato principal, los langostinos a la griega, suculentos. De postre no podían faltar los loukoumades, nos chupamos los dedos. Al final, unos vasitos de expreso con ouzo y amaretto en hielo. Madres felices, papas contentos.
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