Llegamos al restaurante y la decoración es imponente. Nos recibe un dj y una banda con música en vivo lo que hizo la velada aún mas interesante. Llegamos con hambre así que pedimos las entradas de inmediato. La atención de Suly fue impecable toda la noche, siempre supo que ofrecernos para quedar totalmente satisfechos. Entre cócteles de bienvenida, vinos y unos platos fuertes increíbles pasamos una de las mejores noches de nuestras vidas. El plato principal fue el tomahawk que lo llevan a la mesa para terminar de cortar, cocinar y emplatar; una experiencia de dioses. Los postres con la última botella de vino maridaron a la perfección. Definitivamente uno de los mejores restaurantes de Panamá. Especial agradecimiento a la chef Danays que pasó por la mesa a verificar que todo estuvo bien.




