Si tu plan es llegar, comer e irte a hacer mandados post brunch... No es tu lugar. Debes tener mucha paciencia, reservar (por teléfono, por la página web no lo recomiendo) y con suerte conseguir una de las mesas de afuera en dónde puedes entretenerte mirando el atractivo del lugar: la vista. Las chicas con todo y que se encuentran saturadas por ser domingo fueron muy amables. Se agotaron los waffles, por lo que pedimos los balboa sandwich. Estaban ricos, pero quizás tenía más expectativas.


