A veces a uno se le olvida lo malos que son algunos restaurantes. no sé para qué vinimos, será porque mi hija es picky eater y le encantan las papitas de ahí, pero el servicio es malo, no nos habíamos ni terminado de sentar cuando ya nos preguntaron si "íbamos a ordenar ya", como para salir de nosotros, varias veces, cuando estábamos apenas viendo el menú, y no somos de demorarnos en decidirnos.
