El lugar y decoración muy bonito, la comida nada que ver, en unos de los pedidos tacos dorados, trajo un hueso de pollo, en el otro pedido los patacones quemados. La atención era como a la maldita sea, si necesitabas algo tenías que llamar al mesero, las sodas calientes. La comida no va acorde con los precios, no me duele pagar cuando la comida es rica y excelente atención, sentí que perdí mi dinero el día en que asistí con mi familia a cenar por el cumpleaños de mi hija.
