Este pequeño restaurante nos sorprendió totalmente, fué mucho mas allá de nuestras expectativas. Una experiencia llevada de la mano del propietario, el joven chef Jonathan, con una excelente atención de su parte, cada plato explicado al detalle y con un sabor exquisito al 10/10. Realmente es una joyita escondida en Obarrio. Muy Recomendado!! Nos quedamos con todas las ganas de volver muy pronto!!




