No me sorprende que en los últimos meses veo menos gente cada vez que voy a comprar o a almorzar. No sólo la calidad bajo drásticamente (me vendieron panadería vieja) si no que en la única ocasión que pude reclamar por haberme intentado comer ese zapato en el comedor de ahí la demora del mostrador me veía como que le quisiera ganar un dólar (valor del postre que estaba cambiando). Aun cuando la persona que atiende puede percatarse que no sólo era mi caso si no que en la bandeja tenía como mínimo 4 casos igual mezclados con los postres frescos me asegura que un "cronut es duro". Pocas veces salgo molesto de un lado pero esta vez esta persona lo logro de una manera muy decepcionante. Lo que los dueños no se dan cuenta cuando este tipo de empleados busca ahorrar costos a costa de los clientes y aun así los tratan mal cuando los agarran infraganti. La supervisora de turno vio todo y con una seña facial le da la autorización al mostrador autorización cambiarme el postre con una cara como que yo le estaba pidiendo regalado algo. Última vez en este lugar. No recomendable.
