Visitamos el lugar en familia, nos gustó mucho la comida y el ambiente. La atención, llegó a ponerse un poco demorada en la espera de los platos principales pero no al punto de impacientarnos tanto, lo cierto es que llevábamos un pequeño que ellos si se impacientan. Pero ahí descubrimos que el Restaurante no está dirigido a comensales pequeños (niños) ya que no cuentan con las sillas para estos, no obstante, está bien, por el ambiente que desean conservar para la mayoría de sus visitantes. Conocen cual es su mercado. No hay problema con esto. Regresaríamos? por supuesto, con amigos o en pareja solamente. La cochinita pibil con tortilla panameña estuvo deliciosa. :)
