Al llegar, muy amablemente se acerca el valet parking quien toma mi auto y se lo lleva. cuando veo, lo estaciona en la calle, justo en la acera del frente. Le pregunto - y el estacionamiento, me dice: no hay, es este. fuimos atendidos en el restaurante, muy amablemente. nos llevan 4 pedacitos de pan flauta, mínimos. pero no bueno, no fuimos a comer pan. las entradas muy buenas: pulpo a la gallega y croquetas de bacalao. luego de plato fuerte una zarzuela de mariscos, linda, en un platón de barro. al comerla, totalmente insípida. los mariscos no tenían sabor. En conclusión, bonito lugar, ambiente y servicio, pero solo volvería por las entradas. En cuanto al precio, excesiva y ridículamente caro!!!
