Desde que entramos se respiraba un ambiente chingón lleno de detallitos de cada rincón de México. Hay montones de sombreros de todos los estilos desde mariachis de colores hasta sombreritos de puebla. La comida estaba bien padre, las fajitas eran para chuparse los dedos y los taquitos de pastor fueron una delicia. Pero lo que estuvo de toda madre es que si es tu cumpleaños te regalan un postre con una velita y te cantan las mañanitas (aunque ya sea de noche jaja). Además, nos atendió Juan David quien fue bastante atento y amable en todo momento. Y todo esto, menos un descuento del 40%




