Hoy la crónica es una no-crónica. Somos (éramos), clientes habituales del lugar. El sábado invitamos a un amigo y fuimos 4 personas en su taxi. Fuimos interceptados por un troglodita "encargado del valet parking" que nos tiró encima uno de los conos que usan para vallar al grito de "acá entra el que yo quiero y cuándo yo quiero". Fui al interior del lugar pero nadie estaba habilitado para ayudarnos y nos derivaron al jefe de turno que nos dijo que él no podía hacer nafa. Han perdido unos clientes y nuestras recomendaciones.
