La comida estaba deliciosa, la atención de Adolfo (el paisa) fue sensacional, super atento en todo momento. Pedimos entradas de crema de tomates (exquisita), también para compartir unos antipastos (estaban deliciosos salvo las berenjenas encurtidas), eñ plato principal era risotto de champiñones (maravilloso) y buena porción. El postre de chocolate estaba rico, la pasta de salmón en salsa blanca estaba bastante correcta. El ambiente es bueno, definitivamente volvería.
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