El lugar es sumamente divino y la música con la DJ genial. El personal es muy atento, pero un poco demorado. La comida es muy exquisita, pero lo encontramos muy caro para lo que es. Las porciones son súper pequeñas; por ejemplo, los Ravioli a la Langhe deliciosos, pero sólo trae 6 raviolis medianos. Recomiendo full el tiramisú, el mejor que he comido en mi vida.


