Vaya sorpresa, que lugar para mágico. El primer balcón con una vista maravillosa y la primera luna llena de verano engalanando la velada. Rico prosecco para aperitivo, dátiles rellenos de chistorra, arroz negro con langosta y cheesecake con mantequilla de pistachos, a otro nivel. Servicio impecable. Sin duda regresaremos.

