Es un restaurante tradicional panameño, muy familiar, lo que más llama la atención y es el agrado de todos es la vista al público de la preparación de la pizza. El restaurante es muy accessible económicamente, cuenta con buenas proporciones equivalentes a su precio y es bueno. En mi opinión personal la atención es pésima!!!! Levante de mano, nadie puedo ir a mi mesa, por lo que me acerque a la recepción a pedir (parmesano, red pepper y un vaso con hielo) y nunca lo llevaron a la mesa. El ambiente mantiene muchísimo eco, por lo que es difícil mantener una buena conversación. (no se si es que era fin de semana).


