Excelente comida, la lasaña grande y deliciosa, un pollo exquisito y un Tiramisu para morir. Un poco costoso, pero siendo Soho tiene sentido por el lugar. Como estaba lloviendo no se pudo disfrutar la terraza, y quizá el baño poco incómodo en estar retirado y con gradas. El servicio de primera, siempre atentos y recomendando.

