Excelente lugar, los saloneros muy amables sobretodo Nelson quien nos atendió los platos fuertes. La experiencia de degustacion fue llevada a cabo por Alberto quien con mucho cariño nos explicó el origen del restaurante y la historia que tiene. El menú es a simple vista agradable y de sabores espectaculares y porciones bastante aceptables. Pedimos el postre y fue cerrar con broche de oro nuestra experiencia en este maravilloso lugar, que los sábados cuentan con música en vivo.


