El menú es variado y tienen algo para todo. El ambiente, aunque muy lindo, no es el más cómodo de todos. Las sillas son demasiado grandes y pesadas para cenar (son mejor para una sala), y al base de las mesas es tan grande que no te puedes sentar cómodamente. La comida estaba buena, pero considero que es caro para lo que es. Probamos el ceviche (delicioso), el dim sum (no lo recomiendo), el lomo al wok (sabroso) y un plato hindu que fue el mejor la noche. El valet parking cuesta 10 dólares entonces consideren no ir en carro… es el valet parking mas caro que conozco en casco viejo. No volvería ya que la comida no nos encanto, pero el hotel es lindo y el servicio es excelente.



