Primera visita y no quedamos decepcionados. El lugar es acogedor y el personal muy atento siempre pendiente de los comensales. La comida está espectacular... Las alitas Chianti y los mejillones que pedimos de entrada están riquísimas. Nos encantó la Focaccia. De plato fuerte, el Penne alla Vodka estaba cremoso y sabroso y el Ossobuco en reducción de vino tinto estaba espectacular. Los postres son maravillosos... el pie de manzana es un must y el Giardino de Ciocolatto tiene un sabor interesante y diferente...muy muy bueno. Una maravillosa sorpresa encontrarnos al Sommelier Alberto quien ameniza toda recomendación de vinos... El chef Jonathan con su pie de manzana, la botó y la atención de Elvis, un 10. De seguro volveremos para seguir degustando las exquisiteces que tienen para ofrecer.
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