Fuimos a almorzar y quedé agradada porque era un salón amplio con buena distancia entre las mesas, todo limpio incluso el baño. Pides lo que quieras comer, en nuestro caso el mongolian beef con arroz y ensalada de chayote/zanahoria con pollo agridulce y unos 3 wantones. Las comidas estaban muy sabrosas así qué hay una buena relación precio, cantidad y calidad. recomendado totalmente, de seguro regresaremos.


