La decoración del lugar y los platos es súper bonita. La terraza era cómoda y fresca, aunque quizás con algo de música hubiera estado mejor. Los dos platos que probamos estaban deliciosos, sobretodo el sándwich con pulled pork. También pedimos el Coffee Flight (degustación), el latte de lavanda, aunque es el más famoso, no nos gustó mucho pero el de rosas y el de pumpkin si! Lo único malo es el parking.
1 Me gusta



