Tenía tiempo que nos los visitaba, y ayer me antoje de mariscos y de un cambio de ambiente, siendo este restaurante la primera opción, por lo que fui con mi familia por ese almuerzo dominguero diferente, delicioso y en un ambiente relax y fresco. Recordaba su buena comida y ambiente, los cuales no han cambiado para nada. El restaurante estaba llenísimo, por lo que nos tocó esperar un ratito, pero valió la pena. La host súper atenta y amable, nos indicó cuando la mesa estaba lista y de allí el servicio estuvo excelente. Aun estando lleno, la atención fue rápida, la comida llego en su tiempo al igual que las bebidas. Felicidades a todos los meseros, brindan una calidez que se encuentran en muy pocos restaurantes de Panamá. De entrada pedimos las almejas al ajillo, que están deliciosas y trae buena ración para compartir. Ya para plato fuerte, yo opte por los camarones a la criolla con patacones y simplemente una excelente decisión. Este plato trae buena cantidad de camarones con un sofrito criollo, uff muy panameño que está buenísimo y la cantidad perfecta de patacones, y una ensaladita fresca que tiene un aderezo rico. Mis acompañantes pidieron el pescado frito, que me quiño el ojo, porque estaba de buen tamaño y se veía crispy… creo que la próxima vez lo pediré.
