Nos encantó el lugar, tiene buen ambiente. El servicio un poco lento pero muy amable el personal. Las porciones tenían buen tamaño. Pedimos las arañitas a la sal y pimienta que estaban muy ricas, pero hubieran podido tener un poquito más de sal. Las alitas estilo koreano con salsa dulce, divinas!! La ensalada de pepino deliciosa, y unas costillas agridulce que estaban OK. De tomar pedimos una jarra de sangría blanca, estaba buena y rindió como para 5-6 copas. De seguro volvería a este restaurante.
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