Me encantaba el lugar cuando estaba en Obarrio, así que no dude en ir ahora al nuevo local. Me fui decepcionada, primero me dicen se había el agua y tenían que darme de botella, me la cobraron. La comida se veía bien, pero el sabor no lo estaba y los precios no iban acorde. Cuando me retiraba, resulta que te cobran el valer parking. Definitivo me quedaron muy pocas ganas de volver.
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