El restaurante te hace sentir como si estuvieras en Nueva York en los años 60s por la decoracion, música y los uniformes del personal; esta parte me encanto. La comida deliciosa, el servicio a otro nivel de bueno y los precios justos. Pedimos varias pizzas del menu, cada una mejor que otra. De las pastas pedimos pollo parmesano y estaba delicioso. Lo acompañamos de un vino sugerido por el Host que estaba muy bueno y buen precio. De seguro regresaremos.
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