Todo lo bueno, lo excelente que puede ser un restaurante este lugar lo es. Desde que te reciben hasta que te despiden es una experiencia que simplemente te hace muy FELIZ. Están atentos a cada detalle que sientes que ya te conocen. La comida es de las mejores que he probado, el chef Javi conversa contigo, te explica al igual que los meseros. Los langostinos tempura con jamón ibéricos me trasladaron a mi niñez y es un sabor que no lo vas a poder olvidar. También recomiendo la torta vasca y los camarones al ajillo. Los cócteles todos espectaculares. Espero que sigan manteniendo ese alto estándar en el servicio.



