Es un lugar bello con buen servicio (solo que se les olvidaba llenar los vasos con agua!). La entrada de Mozza Fritta estaba rica, y el plato principal que ordené, el Bob Marley, tenía una mezcla de sabores poco comunes pero deliciosos. Los precios un poco elevados considerando el tamaño de las porciones, pero si creo que valió la pena tomando en cuenta el ambiente, la música en vivo, y el servicio. Probé quizás el mejor Salted Caramel coffee de mi vida ahí, así que arrepentirme nunca.
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