Paramos con la intencion de conversar un poco y esperar que se descongestionara el trafico,que es muy pesado en horas de la tarde ( via Cincuentenario). Pero el ambiente de la terraza siempre grato aunado a la muy buena atencion de sus saloneros nos "Obligo" a permanecer mas tiempo de lo pensado, y es que a pesar del fallecimiento de su propietario el lugar sigue manteniendo su alto estandar de calidad. Ordenamos una botella de vino tempranillo de la Rioja,para acompañar unas arañitas seguida por un Pulpo a la brasa realmente fabuloso. Un lugar que tiene un puesto asegurado en la gastronomia Panameña. Porsupuesto que regresaremos.


