Michaels es sinónimo de excelencia en el servicio y buena comida. Desde tu llegada, eres recibido amablemente por su propietario (que habla en varios idiomas) lo que facilita el trato con el turista. La excelente atención sigue cuando llegas a la mesa, y al probar los platillos que ofrecen, sabes que es obligatorio regresar. Ordene un capuchino, pancakes con frutas y un burrito de pollo con papas rústicas (recomendado al 200%). Definitivamente volveré.


