Al llegar, estacioné y un chico de valet parking recibió mis llaves del auto. Entramos al restaurante y eramos los únicos- quizás esto hizo que el servicio fuese excelente. Pedimos chistorras de entrada: deliciosas; de plato fuerte, trío spuntino (la salsa pesto estaba excelente) y lasagna de carne. De postre pedimos el tiramisú cuyo sabor fue un poco decepcionante. Al salir y retirar el carro me llevé la sorpresa que tenía que pagar $2- es decir, el servicio de estacionamiento o “valet” no es parte del restaurante y tener que pagar por “auto-estacionarme” para ir al restaurante no fue de mi agrado.
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