Nos sentamos en la terraza, aprovechando la hermosa luna y fresca noche. El ambiente relajado y el servicio bueno, pendientes de la mesa. La comida demoro un poquito pero por lo demas todo estuvo excelente. Pedimos: jarra de sangria, wings, carpaccio de hongos, dip de espinaca. Plato fuerte: pasta tagliatelle en ai gamberi ( camarones al ajillo)

