Muy bueno el ambiente para pasar una tarde de verano viendo la marina y aprovechando la brisas marina. La comida normal, pero un poco cara. El servicio malo, mucho personal con radios, pero no estaban pendientes de las mesas ni pedidos, para una bebida esperamos 30 minutos, aunque preguntamos varias veces por ellas. Un restaurante para ir una sola vez.
